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Los Papas del Pasado Condenan al Vaticano
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Pero NO, estos camaleones son los más deshonestos gusanos, y guardan el nombre Católico, el mismo que ellos desprecian. Así se muestra las profundidades a que estos degenerados han descendido.
Nosotros examinaremos las 16 Encíclicas que condenan este nuevo y falso Concilio (Vaticano II) que los Judíos/Masones han creado. No es mi intención cubrir cada una de estas encíclicas en su totalidad. Es suficiente nombrarlas y resumir el contenido de cada una.
1. “Mirari Vos” por el Papa Gregorio XVI,
el 15 de agosto de 1832.
Los Errores de Liberalismo fueron condenados por el Papa Gregorio XVI.
Esta Encíclica golpea las muchas ideas modernistas que se han cosechado
en el Vaticano II, así que los errores que vemos no son nuevos en
absoluto. Vienen del Padre de la Mentira y constantemente son regurgitados.
2. “Quanta Cura” por el Papa Pío
IX, Dic 8, 1864.
Esta encíclica trata de los derechos civiles injustos (de las
repúblicas Francmasónicas) que reemplazan las leyes de la
Iglesia sobre el matrimonio y la educación.
3. “Resumen de Errores” por el Papa Pío
IX, Dic 8, 1864.
Esta Encíclica usualmente se ata con la anterior Quanta Cura.
Tiene 80 proposiciones condenadas y la 80 es usada por los nuevos anti-papas
Modernistas de la Iglesia del Nuevo Orden; ej. el papa debe acomodarse
al pensamiento del mundo. Por esta definición “el mundo” se
refiere a todas esas Sectas y cuerpos Masónicos que ahora controlan
TODOS los medios de comunicación, las escuelas en la academia, los
Gobiernos así como la banca y el comercio.
4. “Diuturnum Illud” por el Papa León
XIII, el 29 de junio de 1881.
Las opiniones y acciones falsas de la Autoridad Gubernamental fueron
condenadas por el Papa León XIII. De nuevo, esta Encíclica
apoya a su predecesor Pío IX sobre las demandas alborotadas hechas
por los Gobiernos Masónicos controlados, especialmente en Francia,
Italia, Portugal, España, Bélgica, Alemania y así
sucesivamente. Estamos presenciando el levantamiento del super-estado en
el nuevo Orden Mundial que es la culminación de casi 200 años
de trabajo por las Sociedades Secretas. Ellos también han sido condenados
por los mismos Papas anteriores.
5. “Humanum Genus” por el Papa León
XIII, abril. 20, 1884.
La francmasonería y el Naturalismo son condenados por el Papa
León XIII en esta Encíclica. No hace falta decir más
cuando el Vaticano presente (de Juan Pablo II) ahora tiene Once Logias
dentro de sus límites. El primero de los anti-papas, Juan XXIII
era un francmasón y su sucesor también fue elogiado por los
jerarcas Masones. Paulo VI declaró la creencia Masónica al
cierre del discurso del Vaticano II el 7 Dic. de 1965, que insertaré
abajo. El artículo fue escrito por el Abbe Georges de Nantes en
sus Boletines CRC:
II. Segundo agravio: el de haber reprochado al “papa” Paulo VI y al Vaticano II por introducir la religión del HOMBRE que se hace a sí mismo dios, en el lugar de la auténtica fe católica.Por eso considero necesario recordar aquí los documentos principales que relacionan a esta novedad sin precedentes, cuyas consecuencias han estado y todavía estan dañando así a la Iglesia:El Decreto tiene el mérito --o la imprudencia-- de exponer perfectamente el reproche principal , sin contestación, que yo he hecho durante treinta y cinco años contra los revolucionarios Conciliares: el de haber introducido en la Iglesia el Culto al Hombre que se hace dios en el lugar del culto a Dios que Se hizo hombre, Nuestro Señor Jesucristo.
Dos interpretaciones son posibles para la primera justificación judicial: o Mons. Daucourt se convence que la religión del hombre fue completa y realmente establecida en aquel momento, y que es una cosa buena, y que nadie tiene el derecho de reprochar al “papa” y a los Padres Conciliares por ello (la interpretación literal de la justificación); o quizá Mons. Daucourt cita mis objeciones en burla, siendo persuadido de que la fe Católica permanece intacta y que el Concilio no innovó en esta materia (interpretación benigna, mas igual de escandalosa y ofensiva).
Cierre del discurso del Vaticano II, pronunciado por Paulo VI, el 7
de diciembre de 1965,
(Documentación Católica #1462, 2 de enero de 1966, col.
63-64):
“La Iglesia del Concilio, es verdad, no estaba satisfecha reflejar sobre su propia naturaleza privada, y sobre las relaciones que la unen a Dios; ella también estaba muy atada con el hombre como realmente es (él) hoy, con el hombre viviente, con el hombre totalmente ocupado consigo mismo, con el hombre que no sólo se hace el centro de sus propios intereses, sino que se atreve a afirmar que él es el principio y la causa final de toda realidad. El hombre en su totalidad fenomenal, es decir, engalanado en todos sus variados aspectos, se presentó, por así decirlo, ante la reunión de los Padres del Concilio....En tiempos anteriores la Iglesia sostuvo a la Santa Trinidad de Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo, como su único Señor. Durante estos años del Concilio, o más preciso, durante el oculto y el entonces reinado 'oficial' de J.B.Montini quién se convirtió en Paulo VI, (o mejor dicho Paulo 666) las cosas cambiaron. A este único polo de atracción que Dios, Su Hijo y Su Espíritu representaron para el creyente y la santa Esposa de Cristo, imperceptiblemente se agregó otro polo, uno antagónico, el Hombre. Vino un día cuando estas orientaciones y atracciones polares fueron repentinamente invertidas; del punto fijo, Dios, todo se enfocó en el nuevo, el HOMBRE. (CRC #185, Noviembre de 1985, pág. 14).“Seglar, profano, el humanismo finalmente se reveló en toda su terrible estatura y, en cierto sentido, desafió al Concilio. La religión de Dios hecho hombre ha tropezado con la religión--pues existe una--del hombre que se hace a sí mismo Dios. ¿Y qué pasó? ¿un estruendo, una batalla, un anatema? Eso pudo haber tomado lugar, pero no tuvo. Fue la vieja historia del Samaritano que formó el modelo para la espiritualidad del Concilio. Estaba lleno sólo con una simpatía interminable. El descubrimiento de necesidades humanas--y éstas son ahora tanto mayor, que el hijo de la tierra se ha hecho a sí mismo más grande-- absorbió la atención del Sínodo. Reconozcan por lo menos éste nuestro mérito, ustedes humanistas modernos que no tienen ningún lugar para la trasendencia de la cosas supremas, y vengan a conocer nuestro nuevo humanismo: nosotros también, nosotros más que nadie, tenemos el CULTO AL HOMBRE. ¿Y así, qué era lo que sobre esta humanidad fue considerado por este Senado augusto, que se puso a estudiarlo en la luz de la divinidad? Consideró una vez más la doble cara del hombre: su miseria y su grandeza, su profunda, innegable, y maldad incurable de sí mismo, y la bondad que retiene, una bondad que siempre es marcada con una belleza oculta y una soberanía invencible…
“Una corriente de afecto y admiración se desbordó del Concilio al mundo moderno del hombre… no permitáis a nadie jamás afirmar que una religión como la religión Católica es inútil, ya que en su consciente de sí misma y eficaz conducta, como se evidencia en un Concilio, se proclama a sí misma estar completamente al servicio del bienestar del hombre. La religión Católica y la vida misma así reafirman su lealtad, su convergencia en una sola realidad humana: la fe Católica existe para la humanidad; en cierto sentido, es la vida de la humanidad..... ”
“Para nosotros, estos dos cultos, el de Dios que Se hace hombre, y el del Hombre que se hace dios, son radicalmente irreconciliables. El primero es de Dios, el segundo es de Satanás. El Evangelio de Jesucristo ordena a cada criatura “adorarás sólo a Dios y a El sólo servirás ”(Lucas 4: 8). ¡Nosotros también sabemos con qué celo los creyentes fueron puestos en guardia, durante el Concilio y después, contra las exageraciones de la Virgen María y los Santos!! ¡Y, en violación del Evangelio de Jesucristo, nos inclinamos contemplando este nuevo Humanismo en una Iglesia que proclama de la boca de este “papa” y al “aplauso” del mundo que, ella “más que nadie tiene el culto al Hombre”!! (CRC Mayo de 1979, p.1).Las numerosas citas de las Escrituras, los Padres de la Iglesia, los Santos y los Papas de todas las edades, infalibles por virtud de su adhesión a la doctrina revelada del Magisterio Ordinario y Universal de la Iglesia, podrían citarse contra este culto del Hombre, del cual el “papa” Paulo VI se hace a sí mismo el heraldo. Entre ellos, no puedo resistir citar lo que el Papa San Pío X enseñó en su primera Encíclica, que responde palabra por palabra el discurso pontifical del 7 de diciembre de 1965. Aquí está el texto, copiado de la editorial del primer número de La Contre-Reforme Catholique au XXe siecle (octubre de1967):
“Nosotros proclamamos que no tenemos ningún otro objetivo ejerciendo el Supremo Pontificado que el de restaurar todas las cosas en Cristo, para que Cristo pueda ser todo en todos...Nosotros no pensamos ser otra cosa en medio de la sociedad humana que el ministro de Dios con cuya autoridad Somos investidos. Sus intereses son Nuestros intereses. Por éstos, Estamos resueltos a gastar toda Nuestra fuerza y Nuestra vida misma. En nuestros días es verdad que las naciones se han enfurecido y las gentes han concebido cosas vanas en contra de su Creador. Cada vez más frecuentemente los enemigos de Dios claman: “Apartate de nosotros.” De ahí que, entre la mayoría de los hombres Nosotros encontramos rechazo total a todo respeto a Dios y ningúna consideración en los hábitos de la vida pública y privada a Su Soberanía. Al contrario, cada esfuerzo y cada artificio se emplea para borrar la memoria y el conocimiento de Dios...El discurso de Paulo VI citado anteriormente no es un ejercicio retórico simple, algo incidental, sin gran importancia "magisterial". Es la carta de una revolución doctrinal iniciada durante el Concilio y continuada hasta hoy. Estas palabras reflejan el “espíritu”[4] que ha guiado los Actos del Vaticano II, sobre todo la Declaración de Dignitatis Humane -- sobre Libertad Religiosa. En la esfera práctica, fueron seguidos por la suelta exaltación de la inalienable dignidad de cada hombre y la entusiástica proclamación del Francmasón “los Derechos del Hombre,”[5] creencias que se extendieron a lo largo del mundo y directo a la vida en la parroquia. En nuestra diócesis, este culto al hombre se expresa durante los servicios del Domingo cuando en lugar del Credo (el Yo creo en Dios), se canta el siguiente himno extraño, consagrado a la gloria del Ídolo de los tiempos modernos: “Yo creo en Dios que cree en el Hombre.”“Considerando estas cosas, hay razón buena para temer que esta gran perversidad de mentes puede ser el goce anticipado y el principio de esos males, reservados para los últimos tiempos, y en efecto el hijo de perdición, de quien el Apóstol habla puede ya estar en el mundo.[1] En verdad, no Podemos pensar en otra cosa en virtud de la audacia e ira empleada por todas partes en persecución de la religión, combatiendo los dogmas de la fe, en la determinación firme de desarraigar y destruir todas las relaciones entre el hombre y la Divinidad. Además, y según el mismo Apóstol ésta es la marca distintiva del anticristo, con intrepidez ilimitada, el hombre se ha puesto en el lugar de Dios. Ha hecho esto de tal manera que aunque no puede extinguir absolutamente en él todo conocimiento de Dios, ha condenado la majestad de Dios y ha hecho del mundo un templo en donde él será adorado.[2]
“Y por eso el fin a que todos nuestros esfuerzos deben tender es restaurar la raza humana al imperio de Cristo... Si, sin embargo, Nuestro deseo de obtener este fin deberá ser cumplido, debemos usar cada medio y hacer cada esfuerzo para provocar la desaparición total de esa enorme y detestable maldad tan característica de nuestros tiempos - la substitución del hombre por Dios. Una vez que esto se haya realizado, Debemos restaurar las sagradas leyes y consejos del Evangelio a su posición antigua de honor. Debemos proclamar las verdades enseñadas por la Iglesia audazmente…” [3]
(San Pío X, Encíclica “E Supremi Apostolatus,” 4 de octubre de 1903.)
La base doctrinal para este Culto del Hombre ya estaba presente en las Actas del Concilio.[6] Lea este texto crucial de la constitución pastoral, “La Iglesia en el Mundo Moderno (Gaudium et Spes de Paulo VI):
“La naturaleza humana, por el hecho mismo que fue supuesto, no absorto en él (Cristo) se ha levantado en nosotros también a una dignidad más allá de comparación. Pues, por su encarnación, Él, el Hijo de Dios, se ha unido en cierta manera a Sí mismo con cada hombre.” (#22 § 2). [7]Mientras estudiaba las Actas del Vaticano II en 1971-1972, yo incluso había señalado entonces las consecuencias aberrantes de esta teoría: “¡En resumen Cristo había hecho divino al hombre, a cada hombre! Todo de este capítulo apila los dogmas Cristianos, pero todo es hecho para llegar sin advertencia alguna a una teoría completamente nueva ... llevándonos a creer que todos los hombres han sido ya divinizados por Cristo.” (CRC.septiembre de 1972 ) [8]
6. “Libertas Praestantissimum” por el Papa
León XIII, el 20 de junio de 1888.
Sobre la naturaleza de la Libertad (Falsa) condenada por León
XIII en su Encíclica.
7. “Rerum Novarum” por el Papa León
XIII, el 15 de mayo de 1891.
Sobre la Condición de la clase Obrera, aquí el Papa León
XIII expuso la verdadera enseñanza Católica en su Encíclica.
8. “Graves de Communi” por el Papa León
XIII, Enero 18 de 1901.
Sobre la Democracia cristiana, en distinción con la “democracia”
Masónica.
9. “Lamentabili Sane” (Resumen Condenando
los Errores de los Modernistas) por el Papa San Pío X, el 3 de julio
de 1907.
Condena el Modernismo presente que es corriente en el Vaticano II.
10. “Pascendi Dominic Gregis” por el Papa
San Pío X, Sept. 8, 1907.
Modernismo, la Apostasía disecada de nuevo por el dominante
Pontífice y su Secretario de Estado Cardenal Merry del Val, en su
Encíclica. Las dos encíclicas anteriores escritas por el
Infalible Magisterio se mantienen en total contradicción a la enseñanza
falsa actual que hoy viene de Roma. Nada tan bien documentado como estos
dos con su Juramento contra el Modernismo, desechados por Paulo VI, quién
nosotros creemos es el Hombre de Pecado, Paulo 666, el cumplimiento de
la profecía de San Pablo (II de Tes. cap.2) de la apostasía
universal de los Últimos Días que finalmente ha llegado a
toda la humanidad.
11. “The Sillon” por el Papa San Pío
X, el 25 de agosto de 1910.
Sobre Nuestro Mandato Apostólico, esta Encíclica expone
la hipocresía de los llamados Católicos que se califican
a sí mismos como “Católicos liberales.” El término
es contradictorio. Es como decir que el negro es blanco, que el cielo es
el infierno. Qué tan a menudo hemos oído los mismos calificativos
ahora usados en esta nueva Iglesia del Novus Ordo, dando calificativos
a las varias opiniones en esta cosmopolita y heterodoxa nueva iglesia del
Vaticano II.
12. “Juramento Contra el Modernismo” por el Papa San Pío X, Sept. 1, 1910.
13. “Quas Primas” por el Papa Pío
XI, Dic. 11, 1925.
Sobre la Fiesta de Cristo el Rey por el Papa Pío XI. Hemos visto
a Cristo destronado por el mundo secular y ahora unido por la Iglesia del
Novus Ordo particularmente por los Sacerdotes rebeldes dirigidos por los
Jesuitas.
14. “Mortalium Animos” por el Papa Pío
XI, Enero 6, 1928.
Sobre fomentar la verdadera Unidad religiosa, en distinción
con las enseñanzas falsas del Vaticano II, el ecumenismo se condenó
por el Papa Pío XI en su Encíclica. Esta Encíclica
era el bloque de tropiezo para los Innovadores del Vaticano II, pero con
“expertos” como el Padre Courtney Brown S.J., trabajaron alrededor del
esquema de tal manera que se entendiera que el Ecumenismo es lo que Dios
quiso, cuando de hecho está contra la ley natural y divina.
15. “Divini Redemptoris” por el Papa Pío
XI, el 19 de marzo de 1937.
El Comunismo ateísta fue condenado por Pío XI en su Encíclica.
También es digno de notar que el anti-papa actual, Juan Pablo II,
era el receptor de muchos favores del Gobierno Comunista de Polonia. El
Cardenal Wyzinski fue puesto bajo arresto en su casa, y muchos clérigos
languidecieron en la cárcel. No así el actual Juan Pablo
II. Se le dio viajes sin precedentes en ultramar para asistir a los muchos
seminarios de “fenomenología” del cual él es un partidario
entusiasta y vívido. Cuando él estaba asistiendo al falso
Concilio Vaticano II, era uno de aquéllos “viajeros” socios del
comunismo que aseguró que el esquema sobre el Comunismo se pusiera
a un lado y no se discutiera.
16. “Humani Generis” por el Papa Pío
XII, el 12 de abril de 1950.
La última de las 16 Encíclicas fue escrito por el fallecido
Pío XII, llamada “Sobre Ciertas opiniones falsas que amenazan socavar
las fundaciones de la Doctrina Católica.”
Esto pone a un lado la mentira dada en muchas de las refutaciones que vienen a esta oficina, de los defensores de esta nueva religión del culto al hombre, de que Pío XII era uno de sus partidarios. No hay peor en pecado que un mentiroso. Se condena rotundamente en las Escrituras. El Papa Pío XII estaba condenando las muchas opiniones privadas siendo circuladas aún por los obispos infieles. Estos experimentaron con los nuevos servicios de mirar hacia a la gente a finales de 1940. Eso era qué tan lejos se había levantado el poder de los Modernistas, y qué tanto fue “encarcelado” el difunto Papa por una guardia elegida que lo rodeaba. Fue entonces permitido por Dios que el Vaticano II sería llamado como un castigo justo a toda la humanidad, sobre todo al nuevo clero. Muchos de aquéllos que se han muerto subsecuentemente después de haber trabajado para este cambio, sin duda están cumpliendo sus justos merecidos en los fuegos del Infierno.
Cada nuevo cambio desde el Vaticano II ya fue condenado en esta Encíclica.
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