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Profesión de
Fe Católica
Prefacio
Las personas que están afuera de la Iglesia, lo
están por varias razones. Pero las personas que tienen un bautismo
de agua válido y están fuera de ella, lo están por
apostasía, herejía o cisma. Por ésta razón,
el sacerdote debe seguir las instrucciones dadas en el Ritual Romano para
los conversos. La introducción a la profesión de fe debe
corresponder a la situación. Puede darse el caso de que la fórmula
general sea apropiada para la situación, o puede ser que aquellos
que salen del Novus Ordo tengan que cambiar la introducción a "siendo
engañados por el Novus Ordo."
La profesión de fe se debe decir ante la autoridad
apropiada. Una vez que ha sido hecha, la misma autoridad da la absolución
que introduce a la persona en la Iglesia externamente. Una vez hecho esto,
la persona puede ir a confesión para el perdón de los pecados,
lo que la colocará en el interior de la Iglesia.
Mientras permanece de rodillas el que recita la profesión
de fe (la fórmula escrita abajo) debe tener su mano sobre todos
o algunos de los Evangelios. El siguiente texto fue copiado del libro EL
NUEVO RITUAL DEL SACERDOTE con Imprimatur 11/1/26, edición 1947.
Yo, N. N.,de ... años de edad, nacido fuera de la Iglesia Católica,
(sólo si se aplica) he sostenido y creído errores contrarios
a sus enseñanzas. Iluminado hoy con la gracia divina, me arrodillo
ante (si es el caso) el Reverendo Padre N. N., teniendo frente a mi y con
la mano puesta sobre ellos, los Santos Evangelios; con una firme fe creo
y profeso todos y cada uno de los artículos contenidos en el Credo
de los Apóstoles, esto es:
Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra;
y en JesuCristo, su Hijo unigénito, nuestro Señor, quien
fue concebido por obra del Espíritu Santo, y nació de la
Virgen María, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue
crucificado, muerto y sepultado. Descendió al infierno; al tercer
día resucitó; subió al cielo, y se sentó a
la mano derecha de Dios, Padre Todopoderoso; de ahí a de venir a
juzgar a los vivos y a los muertos. Creo en el Espíritu Santo, la
santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón
de los pecados, la resurreción de los muertos, y la vida eterna.
Amén.
Reconozco y acepto firmemente las tradiciones apostólicas y eclesiásticas
y todas las demás constituciones y prescripciones de la Iglesia.
Reconozco las sagradas Escrituras de acuerdo al sentido que les ha dado
y aún les da la Santa Madre Iglesia, cuyo deber es juzgar el verdadero
sentido e interpretación de las Sagradas Escrituras, y nunca aceptaré
o las interpretaré excepto de acuerdo al consentimiento unánime
de los Padres.
Profeso que los Sacramentos de la Ley Nueva son, verdadera y exactamente,
siete en número, instituídos para la salvación de
los hombres, aún cuando algunos no son necesarios para todo individuo:
Bautismo, Confirmación, Eucaristía, Penitencia, Extremaunción,
Santas Ordenes, y Matrimonio. Profeso que todos confieren gracia y que
esos de Bautismo, Confirmación, y Santas Ordenes no pueden repetirse
sin cometer sacrilegio.
También reconozco y acepto el Ritual de la Iglesia Católica
en la solemne administración de todos los Sacramentos antes mencionados.
Acepto y sostengo, todas y cada una de sus partes, todo lo que ha sido
definido y declarado por el Sagrado Concilio de Trento concerniente al
Pecado Original y a la Justificación. Profeso que en la Misa es
ofrecido a Dios un sacrificio verdadero, real y propiciatorio por los vivos
y los muertos; que en el Santísimo Sacramento de la Eucaristía
está real, verdadera y sustancialmente el Cuerpo y la Sangre junto
con el Alma y la Divinidad de Nuestro Señor JesuCristo, y que allí
toma lugar lo que la Iglesia llama transubstanciación, que es, el
cambio de toda la substancia del pan al Cuerpo y toda la substancia del
vino a la Sangre. Confieso también que al recibir bajo la apariencia
de estas especies uno recibe a JesuCristo, completo y entero.
Creo firmemente que el Purgatorio existe y que las almas detenidas ahí
pueden ser ayudadas por las oraciones de los fieles. De la misma forma
creo que los santos, que reinan con JesuCristo, deben ser venerados e invocados,
que ellos ofrecen ruegos a Dios por nosotros, y que sus reliquias deben
ser veneradas.
Profeso firmemente que a las imágenes de JesuCristo y de la Madre
de Dios, siempre Virgen, así como de todos los santos, se les debe
dar merecido honor y veneración. También afirmo que JesuCristo
dejó a la Iglesia la facultad de conceder indulgencias y que su
uso es muy saludable para los Cristianos. Reconozco a la Iglesia Santa,
Romana, Católica y Apostólica como la madre y la institutriz
de todas las Iglesias; prometo y juro verdadera obediencia al Pontífice
Romano, sucessor de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles,
y Vicario de JesuCristo.
Acepto y profeso, sin titubear, todo lo que ha sido escrito, definido
y declarado por los Sagrados Cánones y por los Concilios Generales,
especialmente por el Sagrado Concilio de Trento y por el (primer) Concilio
General Vaticano, y de especial manera lo referente a la primacía
e infalibilidad del Pontífice Romano. Al mismo tiempo condeno y
repruebo todo lo que la Iglesia ha condenado y reprobado. Esta misma fe
Católica, fuera de la cual nadie puede ser salvo, y la cual ahora
profeso libremente y a la que me adhiero verdaderamente, es la misma que
prometo y juro mantener y profesar, con la ayuda de Dios, completamente,
sin violarla y con firme constancia hasta el último suspiro de vida;
y me esforzaré, cuanto sea posible, para que esta misma fe sea creída,
enseñada, y profesada públicamente por todos aquellos que
dependen de mi y por aquellos sobre los que tenga dominio. Que Dios y estos
Santos Evangelios me ayuden.
Mientras está sentado el sacerdote dice: Salmo 129.
De profundis clamavi ad te Domine:
* Domine exaudi vocem mean.
Fiant aures tuae intendentes, *
in vocem deprecationis mae.
Si iniquitates observaveris, Domine:*
Domine quis sustinebit?
Quia apud te propitiatio est: *
et propter legem tuam sustinui te, Domine.
Sustinuit anima mea in verbo ejus:
* speravit anima mea in Domine.
A custodia matutina usque ad noctem:
* speret Israel in Domino.
Et ipse redimet Israel, * ex omnibus
iniquitatibus ejus.
Gloria Patri, etc.
El sacerdote luego se pone en pie y dice:
KYRIE, eleison.
R. Christe, eleison.
V. Kyrie, eleison. Pater
noster (secreto).
V. Et ne nos inducas in tentationem.
R. Sed libera nos a malo.
V. Salvum fac servum tuum.
R. Deus meus, sperantem in te.
V. Domine, exaudi orationem meam.
R. Et clamor meus ad te veniat.
V. Dominus vobiscum.
R. Et cum spiritu tuo.
Oremus
Deus, cui propium est misereri semper
et parcere: suscipe deprecationem nostram, ut hunc famulum tuum, quem excommunicationis
catena constringit, miseratio tuae pietatis clementer absolvat. Per
Christum Dominum nostrum.
R. Amen.
Luego el SACERDOTE toma asiento y mirando al converso de rodillas, lo
absuelve de su(s) (violación[es]) herejía, diciendo:
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Latin
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En Español significa
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| AUCTORITATE apsotolica, qua fungor
in hac parte, absolvo te a vinculo excommunicationis quam * (forsan) incurristi,
et restituo te sacrosanctis Ecclesiae Sacramentis, communioni et unitati
fidelium in nomine Patris et Filii, +
et Spiritus Sancti. Amen. |
Por la autoridad Apostólica,
la cual aquí ejerzo, yo te absuelvo de los lazos de la excomunión
en la cual (acaso) has incurrido; y yo te restauro a los santos Sacramentos
de la Iglesia, a la comunión y unidad con los fieles, en el nombre
del Padre, y del Hijo +, y del Espíritu Santo. Amén. |
Acto de Perfecta Contrición
Oh Dios mío, estoy profundamente arrepentido por haberte ofendido,
y detesto todos mis pecados, conocidos y desconocidos, no sólo porque
temo la pérdida del cielo y las penas del infierno, y no sólo
porque eres mi Creador, mi Redentor y mi Santificador, sino más
que todo porque mis pecados Te han ofendido, Dios mío, que Eres
todo bondad en Tí Mismo y mereces todo mi amor. Resuelvo firmemente,
con la ayuda de Tu gracia, confesar mis pecados, hacer penitencia y enmendar
mi vida. Amén.
Given from the Papal Office
February 23, 1999
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